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Que esto termine.

      Lamento decepcionarlos, sí, a ustedes lectores, amigos y familiares. Últimamente, no he estado en ningún lado física, espiritual o metafísicamente. Un ciclo porfiado ha entrado en mis días donde el insomnio preñan la energía que dedico a escribir para mí y para los demás. Honestamente, no sé con certeza absoluta si he abandonado el sueño o llanamente estoy creciendo en alguna dirección que desconozco, estoy tomando un trago nuevo que me descoloca de la silla a los primeros sorbos y me obliga a irme a casa. Día tras día se ha deteriorado mi lenguaje - con ello el pensamiento - interno de que el ciclo termine y me pueda entregar a los brazos de Morfeo, a dormir como lo merezco, a soñar como sé que puedo soñar; así como se lee los sueños son veloces y el cansancio se acumula en pilas de libros que tengo por leer, en una música atronadora que desata una avalancha de inquietudes y groserías. Necesito que esto termine y que por fin pueda seguir plasmando, tomar caminos al...

Lista no ordenada de acumulación.

       Alguna vez supe ser lo que quería ser, ahora por la hora que es ya no estoy tan seguro de mantener las mismas esperanzas que habitan en mí, memoria en la que no tengo confianza alguna porque se ha creado, crecido, acumulado un espacio desordenado entre la cotidianidad, recuerdos y continuos, pero silenciosos ataques de ira.      Entre otras cosas hay que aclarar que este proyecto no está muerto ni lo estará en dos semanas, tampoco dentro de dos meses y,  a pesar de que no me guste admitirlo, tengo que seguir con esto renovando el formato, los temas que no pueden ser siempre introspectivos o de arranques a las cinco y media del mediodía, tampoco puede seguir esto siendo un basurero, un desorden o un lugar donde aglomerar letras. No hace falta a nadie este blog, pero parece que sí que hay gente interesada que lo lee, que algo busca y si te sirve, tómalo. Espero que no te sea muy brusco la siguiente etapa, pues la escritura como un músculo se ...

100 entradas.

Esto es algo sencillo de comprender: he llegado a las cien entradas. Es alucinante, glorioso y algo aterrador.  Llevo escribiendo en papeles sueltos desde los quince años, por cuadernos de la secundaria, en libros ajenos, en hojas nuevas, en hojas agrietadas, encima de dibujos y en dedicatorias a mis amigos y familiares. Ahora con veinticuatro años mantuve un blog dispersado en el tiempo, escribiendo sueños, emociones, describiendo situaciones que nunca han pasado y, también, despellejado capas de un hombre encontrando oro, basura, zapatos mordiqueados, besos olvidados, lágrimas desoladas y alegrías inconclusas. Logré recuperarme, recaí, volví a caer de nuevo y hoy por hoy me estoy sacando la tierra de encima.  Así es muchacho, prestas tu oído por una idea futura de consumación, sobre todas las cosas, por sobre alguien plano, tan igual a cualquier tipo que conozcas en la esquina al comprar el pan.  Sin embargo, mas alla de metaforas y letras que pueden sonar repetitivas, ...

Solo falta que caiga un meteorito.

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           Caigo en las mismas trampas tan fácilmente. Caigo y caigo en el amor, tan rápido, tan duro, tan estrepitosamente que la catástrofe es el olvido, la ceguera del tiempo, el momento inicial en que un objeto se desplaza por la gravedad orbital y destruye la atmósfera para después reventar el suelo. El corazón hoy por hoy es escéptico, pero de igual manera cae con la misma fuerza y ya ni siquiera por erro, sino por abalanzarse sobre la trampa y es que ¿como no?, si hace temblar el suelo, recorta el ambiente apenas avisa su llegada, Nada se puede hacer si no volver a caer y capaz romper alguna ley física, que esta vez por apocalíptica que sea la caída el resultado paradisiaco sea.     Mientras se escucha jazz de fondo y las persianas no detienen el sol, el ventilador a punto de quemarse, la cena a medio acabar y harapos pegados al suelo, dos cuerpos se deslizan con súbdita fricción, amaneciéndose entre calores húmedos, pegajosos, detenidos en...

Gracias por dejarme solo.

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Pequeña consideración. Desde que empecé a escribir a esa edad entre colérica y veloz de los quince años, la misma edad con la que dejé de hacer sonar las campanas del sueño de pintor, ponía mis esfuerzos secretos a casi plagiar las obras que me hacían sentir menos solo, menos incomprendido y reprimido. Intenté de a ratos escribir poemas pero nunca se me ha dado bien el ritmo y las estructuras, hoy por hoy sigue siendo así aún cuando ya he llenado bajo mis esfuerzos cuadernos de poemas que cada vez que los leo no me reconozco ahí, no me acuerdo de ellos, no son memorables. Se que los escribí por la madrugada, casi todos, y en condición somnolienta sin pensar mucho, sin buscar las palabras exactas, sin necesidad de plagiar a nadie pues no me entretenía divagando entre el ojo espectador y la salvaje autocrítica. Escribía y ya. Sacaba las espinas del pescado por así decirlo, con la mano entera, despedazando(me) un poco el tiempo y maltratando al papel. Aunque no recuerdo mucho los versos, ...

Fintas a la sombra.

           Cuando todo aquello que odiamos reconoce nuestro odio se convierte en una competencia descarnada por divisar en un horizonte futuro y fétido donde el ultravioleta toma la siesta, quienes de ambos podrán destruirse a sí mismos hasta no reconocerse ni en su propia sombra, la capa de seda negra y el sueño de villanescos, pero hombres al fin, hombres.      He tomado la decisión hace ya tiempo de que tengo que brindar a mi entorno algo de felicidad, una alegría, alargar la finitud de sus sonrisas para que parezca al menos por un instante que vivir y nadar contra marea valga la pena, que vivir y nadar puedan driblar las fauces sedientas de penumbra, obviarlas y con un poco de suerte olvidar que alguna vez menciono nuestros nombres. Debo intentarlo, aunque sea fútil y poco objetivo, porque lo abstracto escondido en la oscuridad donde el humano común no puede ver, se encuentran los límites de la cordura, la cumbre hacia el precipicio, el m...

versos al desaparecido.

      Una, dos y tres ¡Puf!       las coplas, los cantantes y los cuentos.                    Escuchados y el terror que amanece en este cuerpo                   cuando los parpados no deben ver atentos                   la repetición, maquinaria, de asesinatos                   entre sabanas doblándose, recuerdan los reflujos estomacales.                                     Despejen la tierra de la mala hierba               caven en sí, destruyan el suelo que sostiene                la caverna, muestren al mundo un manual para   ...